VIAJANDO CON LA CHICA DEL CORO

Y sí, por fin llegó el verano para todos nosotros, incluidos los agobiados estudiantes que trabajan, como yo. ¿Y lo primero que hice tras el último examen? Está claro… celebrarlo con una cerveza bien fresquita en una terraza de Madrid. Oh, sí… el último día de clase fui a trabajar, terminé y decidí quedar con mis compañeros para celebrarlo. Sin embargo, muchos de ellos no llegaban hasta más tarde, pero un amiga mía decidió hacer de mi tarde algo más llevadera y prolífera que ver pasar a los transeúntes de la vía pública. Quedé con ella, Judit dos horas antes que con el resto, ya que yo tenía que quedarme por la capital para esperar, pues vivo bastante apartado y no me apetecía ir y volver. Por tanto, a esto de las seis quedamos en plena Gran Vía, donde el calor hace de las suyas y los abanicos se agitan como pájaros en desbandada. Paseamos con calma hasta un bar a las espaldas de la Puerta del Sol, del edificio de la Comunidad de Madrid, todavía quedaba mucho tiempo para que el resto llegara… Y nos sentamos en una terraza de la Plaza de Jacinto Benavente.

Con el calor, el bar a rebosar de gente y una cerveza en mano hablamos de nuestras cosas típicas de estudiantes: aspiraciones, sueños, dudas… y muy animados con el viento estival que recorría la plaza.

CERVEZA

Cerveza en una terraza (Pixabay).

A medida que transcurría la tarde, el tema de viajar se convirtió en uno de los temas centrales: y entre ellos las experiencias que cada cuál había tenido fuera del país. Por lo que pensé, y aún mantengo, hacer una pequeña entrevista de estas que se me ocurrieron a mí en época de exámenes.

El caso es que, Judit, como otros, tiene que ingeniárselas para poder viajar por el mundo, y cada cual lo hace como puede. En este caso, tiene la suerte de combinar dos cosas que son grandes pasiones en su vida: cantar y viajar. Pertenece al Coro de Jóvenes de Madrid, el cuál actúa cada cierto tiempo en lugares dentro de España o inclusive fuera del país. En este caso, os contaré el primera gira que nuestra compañera pudo hacer con su coro.

P: ¿Qué lugares visitaste cuando te fuiste por primera vez?

R: Estuve en San Sebastián, en París y finalmente en Usedom, Alemania. En todos estos lugares participamos en algunos actos y cantamos en otros tantos. Fue un recorrido muy especial para mí porque además de ser la primera vez, hubo cosas en el viaje que me encantaron, otras no tanto pero en resumen fue una experiencia muy bonita e inolvidable.

P: Vayamos por partes (a lo Jack el Destripador) tu primera parada fue aquí en el País Vasco, qué hiciste en San Sebastián.

R: El viaje duró una semana y media, y en su mayoría fue en autobús (un suplicio para las rodillas) y llegamos allí en unas 6 horas, y en Donosti nos acogían familias para poder pasar la noche, sin embargo, en mi caso como éramos muchos me tocó pasar la noche en un albergue con unos pocos más. Me encantó el sitio, el País Vasco tiene un encanto muy especial, y tiene que ver con lo frondoso de su vegetación, lo rica que es su fauna y sobre todo las playas salvajes que acarician sus costas. Aunque he de decir que lo que más me sorprendió fueron las casas que se alzaban en las laderas de las montañas, contrastaban perfectaente con el verde de la costa. Visitamos un museo… creo que se trataba del Museo Naval que se ubica en la ciudad, donde había submarinos a escala y todo aquello que tenía que ver con el océano.

P: Por qué parasteis en el País Vasco, hay algo de especial en ello.

R: Sí, nos hicieron actuar en la iglesia… creo que era la de San Vicente, de estilo neogótico, la más antigua de la ciudad, tuvimos algo de público y lo pasamos en grande. Nos tocó representar unas canciones líricas, ¡en alemán! Y qué difícil se nos hizo, claro como el destino de nuestro viaje era un pueblecito en la costa alemana, pues aprendimos unas piezas bastante complicadas… Luego de esto, nos tocón regresar al albergue donde dormimos por una parte las chicas y por otra los chicos, ya se sabe, la típica separación aunque para muchos de nada sirve, está claro, en fin que a la mañana siguiente partiríamos dirección a Francia y no te imaginas lo que pudo pasarme aún en el viaje, algo único y de lo que no me olvidaré jamás…

Bueno, en este momento decidí tomar un profundo trago a la jarra que tenía delante con la sospecha de que la cerveza tal vez se me habría quedado calentuja con la temperatura de aquella tarde, y por supuesto dejar que los sonidos de la tarde abordaran mi mente, dándome un descanso a mí y mi compañera entrevistada, por lo que seré fiel a mis impresiones, mis emociones y mis pausas… el próximo día prometo que subiré el final de esta historia, y aunque no lo creáis hasta a mí me sorprendió bastante. Espero que hayáis disfrutado un rato con este cuento que tiene mucho de realidad, poco imaginación y una pizca de creatividad. Gracias a Judit por aguantar el tostón aunque aún le quedaba para rato. ¡Os deseo un comienzo de semana maravilloso viajer@s!

Acerca de vchechublog

Documentalista perdido de la mano de Dios y soñador de grandes viajes con los que disfrutar en esta corta vida.
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