EGIPTO CON FRAN

¡Buenas y calurosas tardes! Hoy ha comenzado (al menos en mi urbanización) la temporada de piscina, y qué menos que estrenarlo con un buen chapuzón. Sí, y lo he hecho acompañado de Fran. Eso sí, el agua estaba helada por lo que en seguida nos hemos puesto a tomar el sol para coger color y temperatura, y esto me recordó que hace varios años, mi hermano realizó un viaje a otro lugar caluroso y bastante desértico, por lo que he tenido la curiosidad de preguntarle sobre ello. Todo esto comienza de una pequeña idea que nace entre idas y venidas en el autobús con los exámenes finales de la facultad.

Qué mejor forma de estrenar nueva sección de blog sobre viajes de otras personas que con un viaje tan exótico y paralelo a nuestro mundo que Egipto (P=pregunta y R=respuesta):

P: Cómo llegaste y durante cuánto tiempo estuviste en Egipto. 

R: Hace mucho que no recordaba este viaje, y aunque suene muy peliculero, todo empieza cuando aterrizamos mi exnovia, su familia y yo en Libia, a cuatrocientos kilómetros de la frontera con Egipto y seiscientos de nuestro objetivo de aquel día, que era llegar a la ciudad de El Cairo. Durante todo el camino fuimos en un Jeep clásico, de estos antiguos y duros como una roca… íbamos saltando y tropezando entre las dunas del desierto al más estilo salvaje, un camino duro, sin nada más que arena a nuestro alrededor. El Sahara no perdona, y el calor es sofocante, y más durante un mes de verano. No en vano se le llama desierto.

P: Qué visitaste durante tu estancia en el país, qué te llamó más la atención.

R: Está claro, el bazar de la parte antigua de la ciudad de El Cairo. Estuve tres días en la capital, y los siguientes los pasamos a bordo de un barco que nos llevó río Nilo hacia arriba, en busca de lugares como Abu Simbel y el Valle de los Reyes. También estuve cerca de las pirámides de Keops, y lo mejor de todo es que monté a camello durante las travesías que realizábamos por tierra. Abu Simbel es un complejo que está formado por dos tempos, uno de Ramses II y otro de su esposa predilecta, Nefertari. La construcción de los templos tardó unos 20 años en terminar y se llevó a cabo en el reinado de Ramses II (1279-1213 a.C). Keops es impresionante, me pareció increíblemente grande, y cómo sacarían aquellas piedras de un lugar tan desértico y por supuesto me hice la famosa pregunta: ¿Cómo diablos las habrán subido hasta la cima?. Es un paisaje magnífico, se lo recomiendo a todo el mundo, a pesar de la situación del país, que esperemos que algún día esa tormenta amaine.

P: Qué tal el trato con las personas y gente local.

R: En mi caso, la verdad que me pareció muy diferente a lo que estamos acostumbrados. Diferente, que no malo. Fíjate, para negociar el precio de la cachimba que compré, me subieron a la casa del mercader y me ofrecieron té para realizar la transacción en un lugar más fresco y agradable, su trato fue familiar y en ningún momento me sentí presionado ni acosado, es más, te aconsejo que si vas allí intentes rebajar el precio de lo que te venden, es decir, tratar de negociar el precio, porque si aceptas el precio inicial pueden quedar sorprendidos, extrañados e inclusive no venderte el objeto, especia o lo que sea que quieras comprarle. Son muy peculiares.

P: De la ciudad de El Cairo, qué recuerdas.

R: Recuerdo haber comido en restaurantes típicos de la ciudad, haber comido kebaps, y kefta, una especie de carne picada, mezcla de hamburguesa y albóndiga, de cordero por supuesto ya sabes las costumbres islámicas, y aromatizado con numerosas especias, estaba bastante rica. También recuerdo haber salido de la zona turística, y en aquel momento también descubrí una gran realidad que asola al país: la pobreza. El barrio que visité era pobre, las gentes vestían ajadas chilabas y desgastadas sandalias. Encontré hasta un gatito de no más de tres meses tuerto, el lugar contrastaba con la zona acondicionada para los viajeros y extranjeros.

P: Cómo definirías tu viaje en conjunto con una sola palabra. 

R: Increíble. Increíble porque es un lugar tan diferente a donde vivimos que te sorprendería, parece que estás viviendo en otra época pasada. Respiras historia, desde el interminable Sahara, pasando por el Valle de los Reyes y la pobreza que se ha instalado en la zona no turista de El Cairo. Es un mundo completamente distinto. El trato es totalmente diferente.

P: Querrías volver. 

R: Por supuesto, algún día regresaré, y compraré aquel tablero de ajedrez hecho de nácar que te dije, porque me arrepiento muchísimo de no haberlo comprado…

Esta es la primera historia de un viaje que no trata de los míos propios, ni de ningún consejo, simplemente la experiencia de otra persona, desde un punto de vista subjetivo y sobre todo, muy personal.

Anoto en mi pequeña libreta otro destino al que viajar y poder observar con mis propios y curiosos ojos. Además, mi hermano me habló sobre cierto tipo de personas, aventureros, una especie de ‘asesores de viajes’, los cuales tenían un empleo o trabajo que cautivó a Fran por completo: individuos a los que le pagaban una serie de gastos y les ofrecían beneficio por diseñar una especie de ruta turística a seguir, pero no solo eso; ellos mismos debían experimentar, es decir, atravesar parte del desierto en Jeep, en quads, dormir en la misma arena del Sahara en una tienda de campaña, explorar lugares de manera abierta, como las excavaciones del Valle de los Reyes, tirarse en paracaídas… miles de aventuras que sirvieran más tarde a su jefe o proveedor para diseñar un viaje turístico convencional para turistas más cómodos y mayor seguridad. Realmente debe de ser magnífico un trabajo así, tirarte a la aventura y a lo desconocido cada cierto tiempo, y escribir la ruta el primero de muchos que después seguirán tus pasos pero sin la sensación de ser libre, como demuestra este ‘asesor’. No sé, lo veo bastante interesante… ¿y vosotros? ¡Me encantaría que comentaseis o resumieseis vuestros viajes en una sola palabra y el por qué de ello!

En mi opinión, esto me da a pie a seguir creyendo que el desierto debe de ser un lugar de una belleza sublime, así como peligroso, traicionero y del que yo particularmente tengo

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Pirámide ‘souvenir’ (vía Jesús Sánchez)

una imagen idealizada por puro romanticismo. Por supuesto que algún día yo seré el que os cuente mi propia experiencia en Egipto, quién sabe, a lo mejor con la compañía de Fran, mientras tanto me contentaré con el ‘souvenir’ que me trajo mi hermano y sus historias que alientan a mi imaginación y animan a mi sexto sentido de viajero a lanzarme a una nueva y desconocida aventura.

Acerca de vchechublog

Documentalista perdido de la mano de Dios y soñador de grandes viajes con los que disfrutar en esta corta vida.
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3 respuestas a EGIPTO CON FRAN

  1. orgullomx dijo:

    Saludos desde México ✌🏻️🇲🇽✌🏻

    Me gusta

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