FADO LISBOETA

¡Buenas tardes compañeros! En esta Semana Santa, entre el poco tiempo que me deja mi trabajo y la Universidad, sentí la necesidad de escapar hacia un nuevo destino desconocido y poder desconectar, como a todos nos gusta, de la rutina.

Dicho y hecho, me puse manos a la obra y pronto decidí el lugar. Lisboa, en Portugal. Un país vecino pero diferente a España, es decir, una cultura diferente y cercano para poder pasar un buen fin de semana.

Recorrí los 643 km que distan entre Madrid a la capital lusa y llegué al hotel. A pesar de que la noche me salió a 53 €, mereció la pena con el pedazo de estudio que nos dejaron. Baño (por supuesto privado), habitación, ¡cocina y terraza! No sé vosotros, pero yo a eso no suelo estar acostumbrado. En fin, llegue y pronto dejamos las maletas mi pareja y yo y nos dispusimos a coger el metro que nos dejara en el barrio de la Alfama, y aprovechamos para comprarnos el bono llamado Viva Viagem, que es útil durante 24 horas y recargable en cualquier estación de metro.por el módico precio de 6 € y además utilizable en el tranvía y autobús.

Una vez en Alfama, subimos cuestas por calles realmente pintorescas, la ciudad presenta una belleza muy antigua, como si se tratase de una dama de una elegancia sin igual pero en la que los años hacen mella. Los colores de las fachadas contrastaban con el pavimento de las calles. La primera parada fue la Feira da Ladra, un pequeño rastro cerca del Campo de Santa Clara, un rincón de la ciudad muy bonito y con las consiguientes baratijas y antigüedades que puedes encontrar. A continuación seguimos en dirección al Castillo de San Jorge, desde donde pudimos apreciar unas preciosas vistas de la ciudad y visitar el lugar, edificado en el siglo XVI en pleno siglo  de Oro de expansión marítima y conocimiento del Nuevo Mundo.

castillo-san-jorge

Castelo de Sao Jorge (vía http://www.disfrutalisboa.com)

Decidimos bajar a la Plaza de Comercio, el corazón de la ciudad, y la fachada amarilla y el la puerta grande era un espectáculo. Un lugar magnífico, y por el camino tuvimos la suerte de encontrarnos unos cuantos tranvías, con lo que aprovechamos para poder hacer el mítico recorrido del tranvía número 28, por todo el casco antiguo. Tuvimos mucha suerte porque la lluvia nos perdonó hasta bien entrada la noche, cuando volvíamos al hotel después de haber escuchado en un local del Barrio Alto un fado lisboeta, que en un principio actuó una mujer que parecía gritar más que cantar, sin embargo, le siguió un hombre con mucha gracia y agradable para el sentido del oído, por lo que disfrutamos de un buen rato y también de una cerveza Sagres negra, o preta, como la denominan allí, de un sabor fuerte pero realmente gratificante. Unos tres euros cada cerveza en el restaurante donde entonaban el fado, pero mereció la pena.

Entre risas y alegrías alcanzamos el hotel al anochecer y el cielo descargó todo lo que no había hecho por la tarde, una suerte, porque realmente daban lluvias para todo el día, y en sí, para todo el viaje.

Solo estuvimos dos días, y en el segundo aproveché para ir al barrio de Belém, visitar el monumento a a los Descubrimientos, así como la torre de Belém. Más tarde, al medio día entramos al Monasterio de los Jerónimos, donde el jardín es espectacular y también venden unos pastelitos bastante ricos. Por la tarde subimos al Barrio Alto, y allí estuvimos durante el resto del día, y volvimos dando un paseo por la Avenida da Liberdade.

El museo dos Coches es un sitio también muy interesante, y cuando nosotros lo visitamos no había casi nadie, por lo que estuvimos a nuestras anchas pagando 5€. También recalcar que aquel domingo había una maratón en la que parecía participar toda Lisboa entera, un evento muy peculiar.

Total, dos días que merecieron la pena, pero eché mucho de menos poder comprar una ilustración de la ciudad o un grabado (soy un coleccionista obseso de estos dibujos, y solo encontraba grabados en corcho o en azulejos, los cuales eran muy bonitos). Aún así, no dejo de recomendarlo, una ciudad que desde el terremoto del siglo XVIII parece que se ha detenido el tiempo en aquella época, y conserva esa elegancia regia y antigua de las grandes potencias coloniales del viejo continente.

 

 

Acerca de vchechublog

Documentalista perdido de la mano de Dios y soñador de grandes viajes con los que disfrutar en esta corta vida.
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