RUTA EN LA SIERRA DE MADRID: SUBIDA A CABEZA LÍJAR

¡Muy buenas, amiguit@s viajer@s! ¿Quieres saber de un buen plan barato, sano y super entretenido? Si eres de los míos y la respuesta es que sí, ¡toca ponernos un buen calzado, porque nos vamos de ruta por la Sierra de Madrid! Hoy visitaremos la cumbre de una montaña: Cabeza Líjar.

Madrid, además de su preciosa capital, tiene a unos 50-60 km uno de los espacios más bonitos de toda España: la Sierra de Guadarrama y sus aledaños. Este parque nacional de parajes profundamente verdes, salpicados de embalses y montañas conforman un ecosistema único que no deberíamos perdérnoslo por nada del mundo, ¡y más si eres de Madrid, como yo!

A lo largo de estos tres últimos meses me ha picado el bicho del senderismo/alpinismo/paseitos hasta tal punto de que parece que me he convertido en un montañero de esos que nos atosigaban cuando jugábamos a Pokemon (¡con menos barriga, eh!). Era un mundo que no conocía mucho (ni conozco, no nos hagamos los interesantes), pero he de decir que llegar a la cumbre de una montaña, peña, cerro o similares con una mochila a la espalda, tiene su gustillo. Y los paisajes. Y los atardeceres. Y la brisa suave que te acaricia allá arriba (o vendavales que te abofetean la cara, como el otro día en Cabeza Líjar, ¡donde casi me tira o echo a volar!).

Vista del embalse de La Jarosa (vía Jesús Sánchez)

En fin, comenzamos con esta rutita buena, bonita y barata que os tengo preparada y seguro que os dan ganas de hacerla alguna vez:

  • Desde el Puerto de los Leones hasta Cabeza Líjar. Esta ruta es de alrededor de 10 km entre ida y vuelta; nos llevará alrededor de 2 h. 30 min. finalizarla. Comenzamos desde el Asador del Alto de León y continuamos dirección sur, hacia las antenas de comunicación en terreno militar, a ambos lados de la senda. Una vez atravesemos esta primera zona, entraremos en un pinar que nos acompañará el resto del camino a excepción de un
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    Recorrido de la ruta (vía Google Maps)

    tramo a la mitad de la travesía, donde se ubica una preciosa pradera de cuyo nombre no quiero acordarme (válgame El Quijote, por dios, en realidad no supe nunca el nombre de este idílico lugar), con vistas al Valle de los Caídos y al embalse de La Jarosa. Si tenemos suerte y la contaminación o la niebla lo permiten, probablemente desde aquí podrás observar las Cuatro Torres de Madrid capital. El viento siempre arrecia en esta ruta, por lo que si vas en verano es aconsejable que tengas una sudadera a mano, y en invierno (¡uy en invierno!) mínimo lleva una camiseta térmica, un polar y un abrigo de los buenos, a no ser que seas extremadamente caluroso y puedas ir por la calle como Pedro por su casa, en paños menores. También seremos testigos a lo largo del camino de la historia de España y su Guerra Civil, ya que el monte está salpicado de búnkeres y restos de alguna que otra edificación que fueron arrasadas por este conflicto o por su caída en desuso y paso del tiempo. Es una ruta muy recomendable, sin grandes desafíos y de muy fácil acceso para cualquier edad. Los paisajes y lugares que recorreremos son maravillosos.

Vista 360ª desde la cumbre de Cabeza Líjar (vía Jesús Sánchez)

En mi opinión merece la pena desplazarse (solos o acompañados) hasta allí, disfrutar de un día de senderismo y desconectar de esta rutina tan estresante que nos atrapa a todos. Así que amig@s viajer@s, ¡espero veros pronto haciendo rutas y aprovechando lo que la Madre Naturaleza nos ofrece, que es mucho más de lo que creemos! Os deseo una buena semana y ¡hasta la próxima!

Varias ruinas en el camino (vía Jesús)

P.D.: Este es mi particular homenaje al Día de la Montaña (uno de los mayores agentes geográficos que luchan más activamente contra la contaminación del planeta) que ha sido este 11 de diciembre. 

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MARUGÁN: NOS ESTAMOS CARGANDO EL PLANETA

Hola chic@s, empezaré hablando sobre un hecho que ha cambiado mi forma de ver el entorno en el que nos movemos. Podríamos decir que un pequeño pueblo de España llamado Marugán ha abierto profundas dudas e inquietudes dentro de mí. Hoy no os traigo quizás un viaje glamuroso como NY, París o Londres. Quizás, incluso, ni lo consideréis un viaje como tal. Pero debéis saber que cada vez que atravieso la sinuosa carretera con el frondoso pinar que arropa al Puerto de los Leones, el tiempo se detiene. Me invade una sensación indescriptible, como si volviera a renacer una parte de mí. Ese contacto con la montaña y su naturaleza tan salvaje es tan solo el principio de algo mayor. Dejando atrás estos paisajes tan agrestes y comunes de la sierra madrileña, nos adentramos en la España Profunda.

Desde la N-VI, tras descender el puerto, desembocando en el precioso pueblo de San Rafael, donde sus bares y su calle principal son la principal atracción de este pueblo atrapado en el tiempo, debemos continuar nuestro camino. Pasando por la SG-V-7222, que atraviesa el pueblo de Navas de San Antonio, nos queda incorporarnos a la N-110 hacia el norte, aunque no te despistes, que el desvío hacia la SG-322 es el próximo.

Esta última carretera, estrecha y con un pavimento más que pobre nos llevará, tras Honrubio, al pueblo de Marugán.

A través de un pinar, donde se encuentra la urbanización nueva. Un poco más adelante está el pueblo y su fabuloso casco antiguo de típico pueblo castellano.

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El pinar de Marugán (Marugán, vía Jesús)

Tal vez, algunos lo llamen turismo rural o turismo ecológico, pero para mí es mucho más: la oportunidad de reencontrarme a mí mismo en el sentido más profundo, de donde vengo, lo que quiero y lo que soy. Quizás me llamen exagerado, pero es lo que servidor siente al “conectar” con un entorno tan diferente al que le rodea a menudo. Esta escapada la solemos hacer más de diez personas, y cada vez que repetimos volvemos como nuevos, como si nos hubieran cambiado la energía. Sus árboles, su noche, sus estrellas, su frío en invierno, su fresco en verano… las partidas de póker.

Pero la última vez que fuimos, hubo algo que me impactó. Marugán es el pueblo de un amigo mío, conocía un sitio muy singular al que nos llevó. Se trataba de una pequeña laguna donde los pescadores se reunían para faenar debido a la cantidad de peces del lugar, rodeado de una arboleda que se extendía hasta el horizonte de un atardecer brillante. Por desgracia, hoy no es así: debido a un proyecto urbanístico (apostaría a que se concedió durante la época de la burbuja inmobiliaria, cuando estaba en plena ebullición), el lugar a cambiado radicalmente.

De la verde y extensa arboleda, queda un claro de arena, hormigón y cemento; casas a medio hacer  distribuidas aleatoriamente alrededor de la que fuera antaño una laguna de aguas azules y peces vivos, y aquí viene lo peor: el lugar es una charca verde, forrada de plástico negro que hace las veces de impermeable, pero a los ojos de cualquier humano parece una bolsa de plástico enorme con agua dentro, y desgraciadamente, sin ningún indicio de vida en su interior (y si lo hubiera, pobre ser vivo que lo habite).

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Orilla de la laguna (Marugán, vía Jesús)

¿Cómo somos capaces de ver estas cosas y pensar que el cambio climático, la destrucción de los ecosistemas, sostenibilidad, medio ambiente y etc., es una broma de mal gusto? ¿Cómo podemos desviar la mirada del problema y no hacer nada? ¿Las empresas no se darán cuenta que el beneficio sin control desembocará en una crisis humanitaria, y lo menos preocupante sería el plano económico? Supongo que siempre habrá personas que por encima de la ética desearán su bien propio a cualquier precio, olvidándose de lo más importante: el planeta. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Tendríais alguna idea para evitar que algo como la laguna de Marugán sucediese?

El ejemplo de Marugán es uno más de otros tantos que suceden alrededor del planeta, pero quería compartirlo con vosotros, porque al fin y al cabo, creo que por poco que sea, bueno es contarlo.

Especial agradecimiento a Miguelito, por su buen hacer y su hospitalidad, como siempre. A veces lo más pequeño es lo que te impacta más. Gracias Marugán, por abrirme los ojos.

 

 

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EL MEJOR SALMOREJO DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA

¡Hola viajer@s! Hoy os traigo noticias del sur, más concretamente de un pequeño pueblo de Cádiz, denominado Sanlúcar de Barrameda.

Permitir que me haga pasar por pedante durante unos segundos: este enclave geográfico, situado en la desembocadura del río Guadalquivir, cuenta con actividad comercial desde la época de los fenicios, cuando estos decidieron establecer un asentamiento clave para sus idas y venidas por el Mediterráneo y parte del Atlántico, edificando un templo dedicado a Astarte, diosa del amor y fecundidad.

Desde la playa de Sanlúcar se puede observar el parque nacional de Doñana, donde destacan sobre todo las marismas junto a otros ecosistemas y una biodiversidad única.

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Fuente de la Plaza del Cabildo, Sanlúcar de Barrameda (vía Jesús Sánchez)

Este pueblo tiene varias atracciones turísticas, entre las que destacan la Plaza del Cabildo y el castillo de Santiago. Para entrar en el castillo se necesita una entrada que cuesta 8€ y dentro de este enseñan la historia de este, vestimentas y costumbres de la época que se edificó. He de decir que lo que más me llamó la atención fue la Plaza del Cabildo, un lugar lleno de vida y de terrazas. Además alrededor de la plaza hay muchos puestos que redondean un ambiente perfecto para las tardes y noches del verano. Además cerca de la propia plaza existe otra más pequeña como la de San Roque en la que hay una pequeña capilla y el ambiente es mucho más íntimo que en la anterior.

Para mi, sin duda lo más auténtico es el ambiente, no hay mucho turista y allí donde tomamos el aperitivo había un cantante de flamenco y otro que daba las palmas, haciendo que nos quisiéramos quedar toda la tarde disfrutando del panorama.

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Papas con melva, otro aperitivo muy común en Sanlúcar (vía Jesús Sánchez)

Sanlúcar, además de ser conocido internacionalmente por sus carreras de caballos en la playa de la ciudad, espectáculo sin precedentes que no tuve el placer de presenciar (se dan solo durante dos fines de semana en agosto), a partir de hoy lo será por su salmorejo.

Este prodigioso manjar andaluz (¡tomarlo a coña, pero estaba riquísimo amig@s!) consta de varios ingredientes, entre los que destacan el tomate, ajo, aceite de oliva, jamón y huevo duro. El más conocido es aquél que se elabora en la provincia de Córdoba, pero os aseguro que el que probé en el restaurante llamado Barbiana no tiene nada que envidiarle.

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Salmorejo del Barbiana (vía Óscar Sánchez)

En definitiva, he de decir que el vino blanco que tomamos allí y la manzanilla típicos de aquella parte de Andalucía estaban buenísimos y le pedimos al camarero que nos vendieran dos botellas, porque el hombre nos explicó que era cosecha propia del dueño del bar.

Si pasáis por allí, no dudéis en visitar la Plaza del Cabildo y algún bar colindante, ¡porque el ambiente y el sabor de las tapitas es único y merece muchísimo la pena! ¡Feliz comienzo de semana amig@s!

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